
N€nf@
Arena, salitre, peces, olor inconfundible a puerto
Mujeres de negro, siempre llorando calladas,
La pena enorme, sin tiempo, eterna y angustiada,
Por el ser querido que el mar les robara;
Náufragos de barcos que en su seno pescaban
Robándole sus cuerpos mutilando sus almas.
Convertido en huracán, de tormenta ensordecedora
Con su magia y su misterio a su seno los llama,
Se lleva en brazos a los humildes pescadores
dejando vacías sus casas, llorando a quien los ama
viviendo la desesperación, la furia, e impotencia
de quien no entiende sus maquiavélicas leyes,
dejándolas en soledad y perenne nostalgia.
En esa arena de salitre y lágrimas
Miran el horizonte, alimentando su esperanza
Quedan las viudas e hijos de hombres que el mar robara
Por eso cada dia me pregunto... ¿será por eso?
¡Que el agua del mar es tan salada!
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